miércoles, 14 de julio de 2010

The end

Esta mañana he puesto el punto y final. El proceso ha sido largo, fatigoso, con momentos de mucha emoción, pero sobre todo de ansiedad, pensando que no llegaría nunca el final. Ya lo tengo, ya está ahí, todo está ahí, atrapado entre la primera palabra y el punto final. Ha salido una cosa larga, donde ocurren muchas cosas, donde hay muchos personajes. Ahora vendrán las dudas, pero antes el aflojamiento, la sensación de cansancio rotunda, como quien supera una alta montaña. Los planos están concluidos, la bandera está clavada en lo alto de la colina. Un año y cuarto de trabajo, peleándome con palabras, con giros argumentales, con moldes de personajes que había que contener para que no se salieran de madre. Aún no tengo perspectiva, no sé si es bueno o no, no sé si ha merecido la pena tanto esfuerzo. Todavía, además, queda la albañilería, empezar a juntar ladrillos, ir corrigiendo y rectificando a medida que voy pasando al ordenador todo el texto manuscrito. Después empezará el enfoscado, el pulido, finalmente el abrillantado para limar las aristas, para que todo tenga la apariencia de que el texto se construyó de forma sencilla, sin necesidad alguna de tachaduras ni rectificaciones.

Una vez que he subido hasta aquí, no recuerdo todo el esfuerzo que he invertido. Pero ahí quedan los insomnios, el cansancio al caer la tarde, el esfuerzo de Espe para bregar con los niños allá donde yo ya no podía, los momentos de debilidad de mi fuerza de voluntad, que a pesar de todo sigue siendo mi mejor patrimonio. Sea bueno o malo, guste o no, ha sido mucho trabajo. Y ahora me quedo con la mirada perdida, absorto, sin saber muy bien adónde tengo que ir ahora, hacia qué nuevo sitio tengo que dirigirme, qué nueva montaña debo coronar. Nunca como en estos días me siento tan aplastantemente vacío.

Pero todavía estoy nadando en la euforia. Sé que no tardará, pero hay que aprovecharla. De momento esta tarde saldré a mojarlo, la ocasión merece que me emborrache un poco.

jueves, 8 de julio de 2010

Todos con la Roja

Tamos que nos salimos, dale leña al Prodigy, súbete Timón y vámonos pa donde el Cali. Llevo dos pero hoy como mucho me meto medio. Viva el fútbol y Todos con la Roja y me cagonlos muertos vaya mojino pita, pita. Hoy como vaya bien me la follo a la Juani, ya están todos y aparca, dale un derrape ahí, que sasomen. Vamos a comernos a los alemanes mojoneros, qué pasa soso, vaya guapa tas puesto, pero la Estela está más buena, tiene los pezones como timbre castillo, si no fuera la novia del Juanlu le daba leña a jierro. Saca la cerveza y vámonos que nos vamos, la bufandita, la bubucela, el mamoneo, y arte una loncha ya. Cerveza y lonchaca y cerveza y lonchaca y empieza el partido, me cago en los muertos de Alemania y viva España, Viva la Roja, y qué cojones tiene el Villa y qué cojones tiene el Xavi, pero ninguno tiene ni media hostia, me los encuentro de frente y te juro que me los como crudos. A mí me gusta el Sergio Ramos, me gusta el tatú del brazo, has visto, guapo el tatú. Cerveza y lonchaca y cerveza y lonchaca y estoy que me sargo, estoy que reviento, me voy a follar a la Juani y a la Estela y como se escantille le parto la cara al Juanlu. Todo ciego, todo pitoso, y estoy en la cocina echándome el cubata y en el salón grita la peña y llego corriendo y sus muertos, el cabezón ha marcado un gol de cabeza, olé tus cojones, viva España, me cago en mi puta madre, te voy a comer la polla, cabezón, y termina el partido y vamos pa fuera, con la bubucela, vamos a reventar este pueblo, y el Timón rompe la botella whiscarra contra el suelo y qué haces mamona, qué haces gilipollas, estás atontao. Enciendo el coche y le doy a jierro a Prodigy y el Timón saca el cuerpo por la ventana y yo voy pitando por to el pueblo, que se levanten toas las viejas de Palomares del Río, que no duerma ningún pureta, y el Timón va gritando España, España, y detrás va la Juani, pero hoy prefiero a la Estela con sus timbre castillo, aunque creo que vamos a dejarlo, hoy no voy a hacer nada porque todavía me queda medio y vamos a tomarnos unas pocas más en el Norte y a liarla por tol pueblo. Me cabe el titani, soy capaz de beberme la sangre del yonigualquer. Qué grande es España, qué grande es La Roja, me cago en Dios. Pa la final tiene que ser especial, eso le digo al Timón, que está currándose el turulo, pa la final empezamos el viernes, habrá que comprar cuatro por lo menos.

martes, 6 de julio de 2010

Todo incluido

Todo el mundo anda hablando de lo que hará en vacaciones. Mi amiga Pilar ya ha cerrado un Todo Incluido para ella, su marido y sus dos críos en Sancti Petri.

-Ya sabes, lo de la pulsera. Es lo mejor, te olvidas de todo. Además, hay cuidadores para los críos.

Mi compañero Julio debe andar ahora perdiéndose por pueblos de La Toscana. Tenía una agenda apretadísima, con el objetivo de verlo todo y no vetar a sus pupilas de nada de lo que se recoge en la guía. Todo el mundo tiene un destino este verano, y a cuál más suculento, a cuál más deslumbrante.

Este año yo tampoco iré a ningún lado. La boda de mi hermana en septiembre me obliga a la mesura presupuestaria. Además está lo de la crisis, y lo de las telarañas en la cuenta corriente. Sin embargo ya he planificado mi verano. El otro día, Espe y yo nos sentamos delante de dos botellines y unos altramuces, y planificamos. A lo mejor una semana en el Algarve podía estar a nuestro alcance. Ya se sabe, la costa portuguesa todavía no es tan prohibitiva como la andaluza. O puede que haya algún sitio por Huelva. A Cádiz definitivamente no, tiene las mejores playas, de eso no hay duda, pero ¿y el Levante?

Pero hicimos un ejercicio de realismo. Definitivamente había que optar por algo barato. Algo que nos permitiera disfrutar de cierta sensación de verano, pero lo suficientemente económico como para evitar contenciones en lo verdaderamente importante: beber cerveza, comer bien, malcriar a los niños con caprichos, esas cosas cruciales.

Ya tengo mi verano. Luce flamante en el patio de mi casa. Mide más o menos dos metros y medio por uno y medio. Me ha costado 35,50 euros, porque estaba de oferta o en liquidación.



Es un verano aparentemente pequeño, pero cabe de todo. Cabe la torpeza de Alicia al entrar en el agua, su cara de sorpresa al sentir el frío sobre sus piernas, o bien el calor infernal, cuando nos metemos a media tarde. Cabe la cara de excitación de Pablo, cuando me desobedece desafiante mientras le grito y le digo que pare de arrojar agua con su pistola al patio del vecino. Caben los gritos de los tres, cuando le doy caña a la manguera y nos ponemos perdidos, rebosantes de frescor, y en toda la tarde no se escuchan más que nuestros gritos, abombados por esa forma de cubo que tiene el patio. Caben los ataques de Pablo y Alicia a mi cuerpo, y sus alusiones a mi barriga como la “Isla de Carne” (nunca una crueldad me ha sabido tan deliciosa). Cabe la selecta nevería: adentro, en la cocina, los botellines siempre están fríos, y Espe y yo bebemos asomados al patio, mientras que los dos niños se persiguen en medio de los rizos del agua. Cabe la música, que yo pongo a todo volumen en mi habitación, y cuyo sonido cae sobre el patio como el eco de un cine de verano. Cabe la sensación de estar solos en medio de un océano, o bien a los pies de una playa azul como en un anuncio de agencia de viajes. Cabe el espejismo de que no hay obligaciones, de que el mundo no es una cosa violenta que te obliga a la prueba permanente, al forcejeo, a esquivar astillas y cristales rotos, sino un sitio confortable, un sitio construido para el cariño y la felicidad.

Todo eso cabe en mi verano. Esto sí que es un Todo Incluido, lo demás es tontería.




jueves, 1 de julio de 2010

Mejor con libros

Comienza julio, sin duda el mes que se lleva la palma al calor. Lo cierto es que a mí particularmente el calor me viene bien, porque eso implica que no puedo dormir, y si no puedo dormir no remoloneo y consigo levantarme temprano para escribir. Hoy, por ejemplo, amanecí a las 4 y media de la mañana, lo que me ha permitido adelantar bastante. Estoy acercándome al final de la novela, y es por ello que me siento algo tenso, con deseos de que esta primera fase, la del borrador manuscrito, acabe de una vez. Después vendrá la albañilería, pero el proyecto arquitectónico está prácticamente finiquitado.

Mi previsión es trabajar hasta el final de esta quincena, en la novela y en mi trabajo propiamente dicho. La segunda mitad ya me cogerá de vacaciones. En un próximo post os hablaré un poco sobre cómo tengo planteado el veraneo, pero hoy quiero aprovechar este arranque del mes para haceros algunas sugerencias de títulos con los que seguro que hacéis más liviano vuestro periplo estival. Os planteo los títulos que a mí particularmente más me han convencido del año en curso, casi todos editados entre 2009 y 2010. De algunos de ellos he escrito reseña, por lo que me encontraréis hablando sobre los libros pinchando en los títulos

No se trata, en todo caso, de un ranking de libros, sino simplemente de una recopilación de los libros que me han aportado mayores proteínas en este 2010. Creo que siempre es interesante que te recomienden libros, de forma absolutamente honesta y desinteresada. Yo al menos lo agradezco. Así que ahí voy.

1.- Tentación, de Janos Székely (Debolsillo). Una bestialidad de libro, novela de iniciación de un chico húngaro en el periodo de entreguerras. Es una delicia, aunque tremendamente dura. Llegas a sentir incluso hambre. Es muy barato, lo encontráis por 10 euros en cualquier librería.

2.- El miedo, de Gabriel Chevallier (El Acantilado). No recuerdo una crónica más eficaz de la Gran Guerra que esta. Estilo descarnado, de gran dureza. A veces parece que estás corriendo tú bajo los obuses. Un argumento incontestable para la deserción.

3.- En la carretera, de Cormac McCarthy (Debolsillo). Mi descubrimiento de McCarthy. El libro que me hizo llorar. Tiene una pegada especial para los que ejercemos de padres. También es muy baratito, en Debolsillo.

4.- Claus y Lucas, de Agota Kristof (Quinteto). En realidad es una trilogía. La primera parte es un monumento a la literatura minimalista y rabiosa. Las otras dos partes matizan y dan una dimensión distinta a la novela, que puede leerse como una alegoría del cisma provocado en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

5.- El hijo del futbolista, de Coradino Vega (Caballo de Troya). Un debú verdaderamente prometedor, de un tipo que entiende la novela desde planteamientos que están en las antípodas de lo que se lleva. Literatura sencilla sobre las cosas sencillas. Gran libro.

6.- Cuentos Completos, de Julio Cortázar (Obras Completas, Volumen 1. Círculo de Lectores, Galaxia Gutemberg). En sí mismo, este volumen es un gran universo. Julio Cortázar en casi todos los registros, con momentos de intensidad inigualable.

7.- Réquiem por un sueño, de Hubert Selby Jr. (Sajalín Editores). La contestación desde el realismo sucio a Bukowski. Más cercano, en realidad, a Kerouak en el estilo. Duro.

8.- Mi gran novela sobre La Vaguada, de Fernando San Basilio (Caballo de Troya). Literatura de humor de gran altura. Otro descubrimiento, al que seguiré la pista.

9.- England’s Dreaming, de Jon Savage (Reservoir Books). Una historia sobre los Sex Pistols y el punk que en realidad se lee como un gran ensayo sobre el movimiento. Pesa para llevarlo en la bolsa de playa, mejor leerlo en casa.

10.- La canción donde ella vive, de Daniel Ruiz García (Calambur Editorial). Queda feo hablar de uno mismo, pero sería tonto no recomendarme.