Me prodigo poco últimamente: con esto de mantenerme sobrio y bajar peso, llevo una vida social muy moderada. No salgo si no es con los niños, declino amablemente citas e intento concentrarme en lo mío: caminar mucho, leer, ver cine (en lo posible, buenas películas) y luchar contra las malas noches de Pablo, que entre otras cosas me mantienen desde hace semanas en un estado permanente de duermevela y que evitan que todavía haya podido ponerme manos a la obra con la nueva novela.
Este jueves, no obstante, porque la ocasión lo requiere, haré una excepción. A las 20 horas, en la FNAC de Sevilla, tendré el orgullo de presentar la última novela de Juan Carlos Palma, de la que ya escribí por aquí. Será, espero, una velada agradable y cercana, en la que intentaré hacer una de las cosas que mejor se me dan: decir tonterías, hacer el indio. También aportaré alguna información en exclusiva bastante suculenta: las razones subterráneas por las que no me incluyeron en la lista de autores Granta, o el verdadero motivo de la caída definitiva de

Animaros.
8 comentarios:
Salvo causa de fuerza mayor, allí estaremos! (guárdame un sitio!)
No sé si podré, Fran: por toda España están fletando autobuses atestados de fans.
Eres bueno hasta haciendo crónica familiar.
Un saludo
¿La excepción incluye trasnoche?
Ya que lo has desvelado, podrías contar lo de Granta por aquí... digo. Estoy en ascuas.
Y quítale la r al "animaros", coñe. :P:P
Lo de animaros es premeditado, "Los viajes...". El imperativo siempre me ha parecido una forma excesivamente arcaica, impropia del lenguaje vivo. El infinitivo me gusta mucho más.
A mí me gusta más "animarse". Oye, que eso era una chorrada, ¡yo quiero que me cuentes lo otro!
Publicar un comentario en la entrada